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Miembros del Consejo de Derechos Humanos deben decidir: apoyar o no debate sobre Xinjiang en la ONU

The 47 State Members of the UN Human Rights Council must decide whether to support or oppose a UN debate on human rights in Xinjiang. Hundreds of Uyghur and international rights groups, as well as over 40 UN experts, have long called for the establishment of a UN-mandated monitoring mechanism on China.

En los próximos dos días, el máximo órgano decisorio de la ONU en materia de derechos humanos, el Consejo de Derechos Humanos, estudiará una propuesta para celebrar un debate sobre la situación de los derechos humanos en la región uigur (Xinjiang) en su sesión de febrero de 2023. El proyecto de resolución, presentado por Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Australia, Lituania y los cinco países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia), responde a un informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) en el que se señalan posibles crímenes de lesa humanidad contra los uigures y minorías musulmanas.

Las conclusiones del informe de la OACNUDH, explicadas en una infografía de ISHR recientemente publicada, señalan tortura y malos tratos infligidos a las personas detenidas en campos de internamiento y cárceles; restricciones al uso del hiyab, a hablar en uigur en la escuela, a rezar y a otras prácticas culturales y religiosas; vigilancia y acoso generalizados de los uigures, en el país y en el extranjero, y posibles esterilizaciones forzadas. Esta serie de graves abusos se ve facilitada por las leyes y políticas antiterroristas de China, que el informe considera “profundamente problemáticas”.

La ONU considera que “siguen dándose las condiciones para que continúen y se repitan las graves violaciones” a los derechos humanos.

Los Estados que apoyan esta resolución han demostrado su liderazgo y compromiso con el pueblo uigur. Pero no se trata sólo de mirar al pasado: se trata de trabajar colectivamente para poner fin a los graves abusos contra toda una población que siguen afectando a la vida de millones de personas. Un diálogo formal es un pequeño, pero necesario, primer paso.
Sarah M. Brooks, Directora de Programa para ISHR

Durante los últimos dos años, más de 300 ONG de todas las regiones del mundo han llamado a la creación de un mecanismo mandatado por la ONU para monitorar e informar sobre las violaciones de los derechos humanos del gobierno chino en la región uigur, pero también en el Tíbet, Hong Kong y toda la China continental.  Más de 40 expertas y expertos de la ONU han hecho un llamamiento público similar en tres ocasiones durante el mismo periodo, lo que supone un grado de preocupación sin precedentes en los órganos expertos de la ONU.

A principios de este mes, ISHR reiteró este llamamiento en una declaración ante el Consejo de Derechos Humanos y en un evento público celebrado con destacados activistas uigures, tibetanos y de Hong Kong en la ONU.

Esta iniciativa es un faro de esperanza para las y los afectados directamente por la crueldad del gobierno, como yo. Mi madre, Gulshan Abbas, dedicó su vida a salvar a los demás, no se dedicó a la política, hablaba chino con fluidez, y aun así, desapareció en los campos. Su caso es sólo la punta del iceberg.
Ziba Murat, hija de la doctora uigur Gulshan Abbas, desaparecida desde 2018

El proyecto de resolución ofrece a la ONU una rara oportunidad de responder a la gravedad de las conclusiones de la OACNUDH de forma constructiva y gradual. Al solicitar un debate, proporciona a todos los gobiernos -incluido el de China- un espacio para el diálogo, para exponer puntos de vista, diferencias, preocupaciones y recomendaciones, de acuerdo con el mandato del Consejo de Derechos Humanos de “contribuir, mediante el diálogo, a prevenir las violaciones de los derechos humanos y responder con prontitud a las situaciones de emergencia”.

También proporciona una plataforma única para que las víctimas, y quienes las han acompañado y apoyado, expongan los abusos y proporcionen información de primera mano a la comunidad internacional. Esto complementa la información exhaustiva e imparcial de la ONU, e informa la posición de todos los gobiernos de forma objetiva, permitiéndoles llegar a la respuesta colectiva más adecuada.

China se encuentra entre los principales autores de actos de represalia contra quienes pretenden cooperar con la ONU. Un debate formal en la ONU proporciona una plataforma específica para que estas voces sean escuchadas.
Phil Lynch, Director Ejecutivo de ISHR

Las expectativas son especialmente altas para que las democracias del Sur Global y los países musulmanes mantengan sus principios y compromisos, a pesar de la importante presión china. Una coalición de grupos musulmanes ha instado públicamente a Malasia e Indonesia a votar a favor de la resolución, mientras que activistas han pedido el apoyo de gobiernos latinoamericanos en los principales periódicos de Argentina, México y Brasil.

Aunque el coste de ofender a Pekín sea alto, el coste de abstenerse u oponerse a un mero debate de la ONU sobre Xinjiang podría ser aún mayor en la opinión pública mundial.
Raphael Viana David, Encargado de incidencia para China y América Latina en ISHR

En un intento de abordar las situaciones de los países de una manera despolitizada y objetiva, los gobiernos han elaborado y respaldado un conjunto de “criterios objetivos” para impulsar la acción del Consejo en situaciones nacionales. A la luz de estos criterios, ISHR ha examinado exhaustivamente la documentación y los llamamientos de todo el sistema de derechos humanos de la ONU, así como la negación sistemática de todas las acusaciones por parte del gobierno de China, miembro del Consejo de Derechos Humanos, que responde en cambio atacando a expertas y expertos de la ONU.

La situación en Xinjiang cumple el 100% de los criterios objetivos para actuar en el Consejo. Un debate dedicado debería ser la respuesta mínima fundamental. Que quede claro, por tanto, que los Estados que se oponen al proyecto de decisión se oponen fundamentalmente a los principios de diálogo, objetividad, imparcialidad, no selectividad y no discriminación.
Phil Lynch, Director Ejecutivo de ISHR

Más de 40 expertas y expertos de la ONU han instado a que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU actúe para “mantener [su] integridad, credibilidad y autoridad moral” defendiendo “las mismas normas y su aplicación por igual a todos los Estados grandes y pequeños”. Los 47 gobiernos elegidos para formar parte del Consejo de Derechos Humanos están obligados por una resolución de la ONU a “defender las normas más estrictas de derechos humanos”: en sus manos está el deber de salvaguardar la credibilidad del máximo órgano de derechos humanos de la ONU.

ISHR insta a todos los Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos a defender los principios de diálogo, objetividad, imparcialidad, no selectividad y no discriminación, y a:

  • Votar a favor del proyecto de decisión L.6 sobre la situación de los derechos humanos en Xinjiang;
  • Votar en contra de cualquier táctica de procedimiento -incluyendo una moción de “no acción” o “enmiendas hostiles”- presentada para bloquear la iniciativa.

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